Meet the Shaker by MONDRAGON presenta un nuevo episodio con Izaro Cantera, programadora en Mondragon Assembly con formación en ingeniería electrónica. La conversación recorre su trayectoria desde las prácticas de la carrera hasta el día a día de programar máquinas que después funcionan en fábricas de todo el mundo.
A lo largo del episodio, Izaro repasa qué es lo que hace que su trabajo merezca la pena, cómo llegó a la programación, el reto que supone que cada máquina sea distinta a la anterior y el alcance real de lo que se fabrica en Mondragon Assembly.
Para Izaro, el momento en que su trabajo cobra sentido es muy concreto: cuando por fin le da al botón de run y la máquina que tantos quebraderos de cabeza ha dado empieza a funcionar correctamente. Un logro que, subraya, no es solo suyo: es el resultado del esfuerzo conjunto de montadores, diseñadores y el propio cliente, que juntos van resolviendo los problemas que surgen a lo largo del proyecto. Ese trabajo compartido, además, es lo que termina estrechando los vínculos con sus compañeros de equipo.
Izaro siempre se sintió más cómoda con los números que con las letras, así que decidió estudiar ingeniería especializada en electrónica. Fue durante las prácticas cuando descubrió lo que quería hacer: ver cómo una simple línea de código podía ejecutar el movimiento de un actuador le hizo decantarse por la programación. Tras pasar por varias empresas al acabar la carrera, encontró en Mondragon Assembly el lugar donde desarrollarse como programadora y trabajar con tecnología avanzada.
Lo más complicado de construir una máquina desde cero para cada cliente es la variabilidad: pueden encajar líneas de 45 metros o plataformas de apenas 4 metros cuadrados, y el producto final puede ser tan distinto como un panel solar, una pieza para el techo de un coche, un enchufe pequeño o una jeringuilla para uso médico. Eso obliga a conocer muy bien tanto el producto como las necesidades de cada cliente.
A ese reto se suma la apuesta de Mondragon Assembly por las máquinas flexibles, capaces de producir distintos elementos con pequeñas modificaciones mecánicas. A nivel de programación, hacer que transfers flexibles, trazabilidades más complejas, robots y visión láser funcionen todos a la vez de forma correcta es, en sus palabras, un reto en sí mismo.
Lo que más le gusta de trabajar en Mondragon Assembly, cuenta Izaro, es comprobar el impacto real de lo que hace: no se trata solo de escribir código en un ordenador, sino de crear máquinas que terminan funcionando en todo el mundo, en sectores tan distintos como la energía solar, los componentes médicos o la industria de la movilidad.
Como en cada episodio de Meet the Shaker, Izaro cierra la conversación con una pregunta para quien continúe la serie: ¿cómo prevés que puede evolucionar la industria en la que trabajas?
Una reflexión que, como en el resto de la serie impulsada por Shaking HUB, conecta la experiencia individual con la mirada más amplia del ecosistema MONDRAGON sobre la innovación y el talento.
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