Shaking HUB lanza un nuevo episodio de Shaking Talks by MONDRAGON, el quinto, centrado en un cambio que ya se nota dentro de las plantas industriales: la inteligencia artificial y la robótica han dejado de funcionar por separado para convertirse en sistemas que interpretan datos, se adaptan al entorno y toman decisiones en tiempo real.
En este episodio, María Ruiz conversa con Ander Muniategui, investigador en LORTEK, centro tecnológico cooperativo integrado en BRTA y en la Corporación MONDRAGON especializado en fabricación digital e inteligente, materiales avanzados, robótica, fotónica e inteligencia artificial, y con Leire Balzategui, directora general de Robotekin, la asociación vasca de robótica y automatización impulsada por SPRI y la Diputación Foral de Álava, que trabaja para conectar el ecosistema y dar visibilidad a la robótica en el territorio.
Una conversación técnica que explica, con proyectos reales, por qué la fabricación inteligente ya no es una promesa de futuro.
Durante años la automatización industrial sirvió sobre todo para repetir tareas. Hoy las fábricas trabajan con más variabilidad, más datos y cambios constantes, y eso exige otra cosa: sistemas capaces de convertir esos datos en decisiones en tiempo real, anticiparse y adaptarse solos a nuevas condiciones.
Según explica Ander Muniategui, ese salto responde a una convergencia de avances que hasta hace poco no habían madurado a la vez. La inteligencia artificial ha pasado de modelos muy específicos a sistemas más generalistas, con técnicas como el aprendizaje por refuerzo, el aprendizaje por imitación o los foundation models que permiten aprender de la experiencia. El uso de datos sintéticos, además, está reduciendo costes y tiempos de entrenamiento, sobre todo en visión artificial.
En robótica ha ocurrido algo parecido: de sistemas rígidos y repetitivos a robots más flexibles, con visión artificial, nuevas interfaces y plataformas como ROS que facilitan operar en entornos dinámicos. La simulación avanzada suma otra pieza clave, al permitir diseñar y entrenar sistemas en entornos virtuales antes de llevarlos a planta, reduciendo riesgos y acelerando el desarrollo.
La automatización tradicional funcionaba bien cuando todo era estable y repetitivo, pero era rígida. Como señala Leire Balzategui, la combinación de robótica, IA y datos permite un salto hacia sistemas mucho más inteligentes: un robot ya no se limita a ejecutar movimientos programados, sino que interpreta información del entorno, se adapta a variaciones y ajusta su comportamiento en tiempo real.
Ese cambio responde a una necesidad muy concreta de la industria actual: producir series cada vez más cortas y personalizadas (lo que en el sector se conoce como low volume, high mix). En LORTEK esto se traduce en robots con capacidades de visión que ajustan su comportamiento sobre la marcha y sistemas móviles capaces de operar en entornos logísticos cambiantes, sin necesidad de reprogramación constante.
Automoción, logística, máquina-herramienta y fabricación avanzada llevan años apostando por la automatización y la digitalización, y por eso siguen a la cabeza de esta transformación. Pero, según Ander Muniategui, la aceleración más interesante se está dando ahora en sectores que hasta hace poco tenían más dificultades para automatizar, como el metal o la alimentación, donde la variabilidad de los procesos hacía inviable la automatización tradicional.
El episodio repasa varios proyectos que muestran cómo se está aplicando ya esta combinación de robótica, IA y datos:
A estos se suma SARE, una iniciativa impulsada por Robotekin junto con empresas industriales, centros tecnológicos como LORTEK e Ikerlan, y universidades. Su objetivo es desarrollar una nueva generación de automatización industrial basada en IA, robótica avanzada y sistemas autónomos cooperativos, aplicable tanto a soldadura avanzada como a logística industrial. La interoperabilidad es una pieza central: al convivir en una misma fábrica tecnologías y equipos muy distintos, SARE apuesta por arquitecturas abiertas y plataformas como ROS que permiten que robots, sensores y software se comuniquen y trabajen de forma coordinada.
Para Leire Balzategui, la innovación industrial ya no se hace de forma aislada. Trabajar en un ecosistema como Robotekin, empresas, centros tecnológicos y universidades, permite integrar conocimiento multidisciplinar, reducir riesgos tecnológicos y acelerar el desarrollo de soluciones con mayor aplicabilidad real.
Esa colaboración es especialmente importante para las pymes industriales, que cada vez están más preparadas para incorporar estas tecnologías. Según Ander Muniategui, el reto ya no es solo tecnológico, sino conseguir que la IA y la robótica avanzada sean fáciles de integrar, con soluciones escalables y un retorno claro. La tendencia, apunta, va hacia fábricas más autónomas, conectadas y flexibles, y el verdadero desafío será llevar esa inteligencia a la industria real de forma accesible, especialmente para las pymes.
Para quien esté empezando a interesarse por este ámbito, Leire Balzategui lo resume así: no hace falta saberlo todo desde el principio, hay muchos caminos posibles, ingeniería, programación, datos, diseño de soluciones, gestión de proyectos o comunicación tecnológica, y lo importante es la curiosidad y las ganas de aprender.
🎙️ Ya puedes escuchar el episodio completo de Shaking Talks by MONDRAGON y descubrir cómo la IA y la robótica están construyendo las fábricas del futuro.
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